02 Nov 2026

Cristina candidata en 2027: “¿Por qué no?”

La expresidenta rompió el silencio y condicionó su regreso a la Justicia. ¿Alcanza una cautelar de la ONU para volver a jugar? Mientras Milei pierde aprobación y la economía aprieta, Cristina se permite soñar con 2027. ¿Qué necesita para volver?
Cristina candidata en 2027: “¿Por qué no?”
Cristina Fernández de Kirchner rompió el silencio con una entrevista al Washington Post en la que dejó picando una definición que el peronismo esperaba con ansias: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”. La frase, publicada este lunes 2 de noviembre, fue la primera vez que la expresidenta dejó explícitamente abierta la puerta a una candidatura presidencial en 2027 desde que empezó a cumplir prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111. No lanzó un armado ni anunció nada, pero alcanzó para meterla de nuevo en el centro del tablero electoral. La condición es clara: necesita voltear la inhabilitación perpetua que pesa sobre ella por la condena en la causa Vialidad, ratificada por la Corte Suprema en junio de 2025. Según publicó La Política Online, la apuesta fuerte del kirchnerismo es que el Comité de Derechos Humanos de la ONU dicte una cautelar que le devuelva sus derechos políticos. Aunque en Tribunales ya aclararon que ese tipo de resoluciones no son vinculantes y no suspenden la condena, en el entorno de la expresidenta la ven como una herramienta de presión para instalar su candidatura. El abogado brasileño Rafael Valim, que lleva el caso, fue tajante con el diario estadounidense: “Si Argentina no cumple, preveo una movilización social irresistible por parte del pueblo argentino”.
Cristina candidata en 2027: “¿Por qué no?”

El pronóstico que Cristina se animó a lanzar sobre las elecciones de medio término en Estados Unidos funcionó como un guiño para el progresismo regional. “Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, dijo sobre Donald Trump. La expectativa de una ola demócrata en el Congreso estadounidense, que las encuestas anticipan como un mal resultado para los republicanos, se lee en sintonía con su idea de que los liderazgos de ultraderecha empiezan a mostrar desgaste. En ese marco, la expresidenta comparó su situación con la de su viejo aliado Lula da Silva, que pasó 580 días preso antes de que le anularan las condenas y luego volvió a ganar la Presidencia de Brasil. “Me dijo: ‘Hacé ejercicio y no te deprimas’”, contó Cristina sobre el consejo que le dio el mandatario brasileño durante una visita. La referencia no es menor: Valim también fue asesor de Lula en su momento, y el kirchnerismo mira ese antecedente como un espejo posible, aunque las diferencias judiciales entre ambos casos sean mayúsculas.

“
Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”
Cristina Fernández de Kirchner

La entrevista también tuvo un tramo de autocrítica que el peronismo suele esquivar. Cristina reconoció que los propios peronistas contribuyeron a la derrota de 2023, cuando la inflación anual llegó al 211% bajo el gobierno de Alberto Fernández. “Se produjo un colapso en la cultura laboral”, admitió, y explicó que mucha gente veía que quien trabajaba ocho horas, aguantaba jefes y viajaba largas distancias ganaba lo mismo o menos que un vecino que recibía ayuda estatal. Ese reconocimiento convive con un diagnóstico filoso sobre el presente: “Ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”. El reto para 2027, planteó, no es solo recuperar el poder sino entender la bronca que empujó a muchos votantes hacia los líderes antisistema y ofrecer una alternativa que la gente crea que se puede implementar de verdad.

El contexto económico le da algo de razón a ese diagnóstico. Las encuestas que circulan por estos días muestran un desgaste sostenido de la imagen de Javier Milei: la aprobación ronda el 38% y la desaprobación trepa al 59%, según un relevamiento de la Universidad de San Andrés citado por LT10. El dato más elocuente es que, cuando se pregunta por el principal problema del país, la respuesta más elegida no es la inflación sino “llegar a fin de mes y las deudas”. La pobreza, que había bajado desde el 41,7% hasta el 32,3% durante la gestión libertaria, sigue siendo una herida abierta, y el malestar golpea con más fuerza en los sectores de menores ingresos. En ese escenario, la frase de Cristina sobre un gobierno que “ataca activamente” a los pobres encuentra eco en una parte del electorado que todavía no ve mejoras concretas en su vida cotidiana. La expresidenta, mientras tanto, mantiene su rutina de prisión domiciliaria: hace ejercicio cuatro o cinco veces por semana, estudia inglés y chino, y sigue la actualidad por televisión. Cada tanto sale al balcón cuando una protesta pasa frente a su ventana y la multitud corea su nombre. La escena, que el Washington Post retrató con detalle, condensa la paradoja de una dirigente condenada y judicialmente inhabilitada que, sin embargo, sigue siendo una de las figuras más influyentes de la oposición argentina.