09 Sep 2026

Menem cedió ante la presión y la oposición impuso su agenda

Con mayoría en las comisiones, el oficialismo intenta mantener el poco control que le queda. Mientras tanto, los endeudados y las personas con discapacidad esperan respuestas concretas más allá de las disputas políticas de palacio.
Menem cedió ante la presión y la oposición impuso su agenda

La oposición logró este miércoles lo que parecía una misión imposible: imponer su agenda en la Cámara de Diputados y forzar al oficialismo a discutir dos temas que el Gobierno esquivaba con todas sus fuerzas. Con una votación que reunió 249 adhesiones, una sola negativa y ninguna abstención, el recinto emplazó a las comisiones de Finanzas, Defensa del Consumidor y Discapacidad para que dictaminen antes de fin de mes los proyectos sobre morosidad familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad. La sesión, convocada por Unión por la Patria, Provincias Unidas y otros bloques opositores, tuvo un condimento extra: el oficialismo, al ver que el quórum era inminente, decidió bajar al recinto y sumarse al cronograma para evitar la foto de las bancas vacías. Una estrategia de contención que, según confesaron cerca de Martín Menem, buscó disimular una derrota que se venía anunciando.

Menem cedió ante la presión y la oposición impuso su agenda

El acuerdo, sin embargo, tuvo un costo político que los libertarios intentaron vender como propio. Para destrabar el debate, el presidente de la Cámara negoció con los aliados dialoguistas y logró que los proyectos de endeudamiento no pasen por la comisión de Presupuesto, un movimiento clave para que ninguna iniciativa tenga costo fiscal y pueda ser vetada por el Ejecutivo. De esta forma, las casi 50 propuestas vinculadas al sobreendeudamiento de los hogares quedarán giradas exclusivamente a Finanzas y Defensa del Consumidor, donde el oficialismo, junto al PRO y la UCR aliada, suma 16 de las 31 firmas. Eso significa que, si bien la oposición consiguió que se fijen fechas perentorias –reuniones los martes 15 y 22 de septiembre y dictamen el 29–, la llave para que los proyectos prosperen o mueran en comisiones sigue en manos de los mismos que hasta ayer se negaban a tratarlos. “Se evitó el giro a Presupuesto, así que ningún dictamen puede tener erogación estatal”, celebraron desde la bancada libertaria, mientras los peronistas rumiaban bronca por lo bajo, conscientes de que el triunfo tenía patas cortas.

Menem cedió ante la presión y la oposición impuso su agenda

El mismo esquema se repitió con la emergencia en discapacidad, aunque con un ingrediente de mayor tensión. El diputado Juan Marino, de Unión por la Patria, denunció con dureza que “este gobierno ha detenido las altas a pensiones por discapacidad” y emplazó a las comisiones de Discapacidad y Presupuesto a dictaminar el 23 de septiembre, con reuniones previstas para el 16. Aquí el oficialismo también acompañó, pero a regañadientes, porque sabía que la presión de los gobernadores de Salta, Tucumán, Santa Fe y Neuquén –que esta vez no se plegaron a la estrategia de boicot– terminó inclinando la balanza. Fuentes de la oposición revelaron que, por lo bajo, los libertarios se comprometieron a regularizar la deuda con los prestadores y a incluir las disposiciones de la ley en el Presupuesto 2027, aunque promesas de ese calibre suelen esfumarse en el camino. Lo cierto es que, por primera vez en el año, Menem perdió el control absoluto de la agenda, después de haber manejado los tiempos desde el debate del Presupuesto 2026, cuando la oposición logró voltear el capítulo que derogaba las leyes de discapacidad y financiamiento universitario.

El mapa de alianzas y rupturas que dejó la sesión no es menor. Mientras LLA, el PRO y la UCR oficialista decidieron aportar quórum para no quedar en offside, el ala más dura del radicalismo, comandada por Pamela Verasay, se abstuvo y quedó expuesta al enojo de sus propias espadas, que se quejaban en los pasillos: “¿Por qué nos exponen así?”. El PRO, por su parte, mostró su malestar porque el oficialismo terminó “acordando con el kirchnerismo”, según dejó trascender una diputada. Pero más allá de las internas, lo que quedó claro es que el triunfo opositor es, ante todo, simbólico. Con mayoría en todas las comisiones emplazadas, el Gobierno tiene la herramienta para frenar cualquier dictamen si así lo decide, y la oposición necesitaría dos tercios del recinto para forzar su tratamiento sin despacho, un número imposible de alcanzar. “Todo esto es al pedo”, resumió un legislador de Provincias Unidas a una colega peronista, aunque nadie en el arco opositor quería escuchar esa frase. Prefirieron celebrar el momento y guardar la fe, como deslizó una de las principales espadas de Unión por la Patria: “Cuando empezamos no teníamos ninguna expectativa y hoy se sentaron y votaron. Hay que tener fe, quizá los convencemos”. El desafío, ahora, es que el cronograma no se convierta en un brindis al sol.