07 Sep 2026

El empresario más cercano a Milei tiene negocios en Malvinas con los ingleses

El discurso de Milei contra el colonialismo británico choca con los negocios de su círculo más íntimo. Eduardo Elsztain, el empresario más cercano al presidente, tiene acciones en la Falkland Islands Company, la firma que maneja gran parte de la economía en las islas.
El empresario más cercano a Milei tiene negocios en Malvinas con los ingleses

La polémica estalló cuando se supo que Eduardo Elsztain, el empresario más cercano al presidente Javier Milei, tiene acciones en la Falkland Islands Company, la firma que maneja gran parte de la economía en las Islas Malvinas. Elsztain no es un inversor cualquiera: financió la campaña libertaria, alojó a Milei en sus hoteles y hoy lo asesora en temas clave. El problema es que el jueves pasado, en una cadena nacional, Milei reivindicó la causa Malvinas con un discurso que pocos le conocían y anunció sanciones para empresas que operen en la plataforma marítima argentina. Las redes no tardaron en pedir que le apliquen la ley al dueño de IRSA, pero el canciller Pablo Quirno salió rápidamente al cruce: “Todo lo contrario a traidor…”, escribió, en una defensa que levantó más sospechas que certezas.

Elsztain tiene cerca del 2% de las acciones de la FIC desde 2005, pero su intención fue mucho más ambiciosa. En 2017, a través de un fondo registrado en Uruguay, intentó quedarse con el control mayoritario de la compañía, en una operación que, según él, buscaba “estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas” para ayudar al reclamo de soberanía. “Pensé que esa era nuestra oportunidad”, dijo en una carta pública, donde recordó que Perón ya había intentado lo mismo y que incluso el empresario César Cao Saravia lo hizo en el 77. Pero el gobierno británico, con la primera ministra Theresa May a la cabeza, bloqueó la compra. “Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue prohibida”, afirmó Elsztain, que terminó conservando sólo su participación minoritaria mientras el control quedó en manos de Staunton Holdings.

El empresario más cercano a Milei tiene negocios en Malvinas con los ingleses
Con autorización del gobierno de Milei, un petrolero británico amarró en Tierra del Fuego

Lo que Elsztain no mencionó en su carta es que, según denuncias de 2019, su empresa IRSA adquirió el 81% de la corporación israelí IDBD Holding, que a su vez controla la fabricante de armas Rafael Defense Systems, la misma que le vendió a Gran Bretaña un sistema de misiles para instalar en Malvinas en 2020. La denuncia, publicada por sitios como Virginia Bolten y Palestina Soberana, señalaba que el entramado de negocios de Elsztain incluye subsidiarias que operan en territorios ocupados y que la venta de armas se concretó mientras el gobierno argentino miraba para otro lado. A eso se sumó otro negocio incómodo: Starlink, la empresa de Elon Musk, elogiada por Milei, lanzó su servicio de internet en las islas bajo bandera británica y con todo en inglés, mientras el Presidente firmaba un acuerdo con la misma compañía para llevar conectividad gratuita a escuelas argentinas, sin licitación y a un costo muy superior al que ofrece la estatal Arsat.

Pero el caso que más preguntas deja es el de Harbour Energy. El diputado de Coalición Cívica Maximiliano Ferraro denunció que esta petrolera, que en 2013 fue inhabilitada por explorar hidrocarburos cerca de Malvinas sin autorización, hoy integra un proyecto beneficiado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para producir gas en Río Negro. “Un cambio de nombre no crea una persona jurídica nueva ni extingue las sanciones”, sostuvo Ferraro, en referencia a que Harbour es la continuidad de Premier Oil, la firma sancionada hasta 2028. Mientras Milei anuncia un decreto para acelerar los procesos contra empresas que operen en Malvinas y promete una base naval en Tierra del Fuego, su gobierno tiene a un amigo con acciones en la empresa más emblemática de las islas, a un socio tecnológico que ya está allí y a una petrolera sancionada que hoy recibe beneficios millonarios. La pregunta que queda flotando es si el discurso soberano del libertario va a resistir el primer roce con los negocios de su propia mesa chica.