La Casa Rosada fue escenario este jueves de un nuevo capítulo en la relación entre el PRO y La Libertad Avanza, con una reunión que duró poco más de una hora y media y que tuvo como protagonistas a Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis. El encuentro, el segundo en el marco de una mesa de diálogo que se instaló hace dos semanas tras un llamado entre Karina Milei y Mauricio Macri, tuvo como eje central el armado electoral de cara a 2027, con foco en los 17 distritos que no gobierna ninguna de las dos fuerzas. Si bien los dirigentes evitaron hablar de nombres y candidaturas, coincidieron en que la alianza en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires es “prácticamente un hecho”, aunque reconocieron que “para esa charla falta mucho”, según admitió Ritondo ante la prensa. El gobierno, por su parte, aprovechó el cónclave para insistir con la necesidad de avanzar en la reforma política que elimine las PASO, un tema que genera divisiones internas en el PRO: aunque algunos ven con buenos ojos el ahorro presupuestario que implicaría, puertas adentro temen que perder esa herramienta los debilite frente a un oficialismo que busca concentrar todo el poder de negociación.
Detrás de la foto de unidad y las declaraciones de “blindar el cambio”, sin embargo, el escenario político muestra fisuras que amenazan con complicar el entendimiento. El propio Macri, que desde el inicio de la gestión de Milei oscila entre el rol de jefe político y el de jugador de bridge, habría dado la orden de “agotar todas las instancias” para evitar que la Argentina vuelva a caer en el “péndulo” que él mismo sufrió en 2019, cuando el peronismo recuperó el poder. Pero la estrategia del expresidente no convence a todos en su partido: Jorge Macri, distanciado de su primo desde hace al menos un año, ya dejó saber su malestar con la dirigencia nacional, reclamando ser el interlocutor válido para las negociaciones porteñas y cuestionando que se negocie por fuera de la Ciudad lo que podría resolverse directamente en el territorio. Tampoco parece haber consenso en el oficialismo: mientras Karina Milei insiste en dilatar las discusiones con las provincias hasta último momento para sacar mayor rédito político, el sector pragmático que encabezan Patricia Bullrich y los hermanos Caputo, junto con Santilli, apuesta por cerrar acuerdos ahora con gobernadores aliados como Llaryora, Pullaro y Frigerio, una movida que el jefe de Gabinete considera clave para dar señales de gobernabilidad tanto al círculo rojo como a una oposición que, en el PRO advierten, “está viva y puede medir mínimo 30 puntos”.
LLA y PRO se reunieron por segunda vez en la Casa Rosada: buscan una alianza electoral en todo el país. pic.twitter.com/UFxIpr9AZm
— TN - Todo Noticias (@todonoticias) August 27, 2026
El optimismo libertario por conquistar por primera vez una gobernación en 2027, especialmente en provincias como Chaco, Mendoza o San Juan, choca sin embargo con una realidad que los números empiezan a poner en blanco sobre negro. Una encuesta de Equipo Mide difundida este jueves revela que la eventual alianza entre LLA y el PRO genera más rechazo que aceptación: el 53% de los consultados la evalúa negativamente, frente a apenas un 32% que la ve con buenos ojos. El techo electoral de la fórmula conjunta sería del 39%, mientras que el voto seguro se reduce al 23%, cinco puntos menos que el piso que hoy tiene Milei por sí solo. “La importancia del acuerdo no parece estar tanto en sumar electorados como en evitar que se dividan”, explicó el consultor Gonzalo Janín, quien agregó que la alianza es mucho más necesaria para la supervivencia nacional del PRO que para la competitividad inmediata del oficialismo. En un contexto de polarización extrema, el 47% de los argentinos confiesa tenerle más miedo a que continúe Milei, mientras que el 42% teme el regreso del peronismo, un dato que evidencia que el discurso del “péndulo” que esgrime Macri no termina de convencer a una sociedad que ya no se asusta con la misma facilidad.
🟠 CUMBRE ENTRE LA LIBERTAD AVANZA Y EL PRO
— Infobae En Vivo (@infobaenvivo) August 28, 2026
Dirigentes de ambos espacios mantuvieron encuentros estratégicos de cara a las próximas elecciones. El representante del PRO, Fernando de Andreis, abogó por "eliminar el riesgo kuka" mediante la unidad de las fuerzas políticas. pic.twitter.com/eN28mB2f1u
Las próximas semanas serán clave para destrabar los nudos que aún mantienen en vilo a ambas fuerzas. El PRO, que todavía conserva acuerdos con el radicalismo en varios distritos, deberá definir si cede ante la presión oficialista de eliminar las PASO, una decisión que Ritondo condicionó a lo que ocurra en el Senado pero que en la práctica podría dejar al partido amarillo con menos herramientas de negociación. Paralelamente, la interna del PRO se profundiza entre quienes, como Macri, apuestan por una alianza incondicional con el gobierno y quienes, como Lacunza, ya empiezan a moverse como eventuales candidatos opositores. En la vereda de enfrente, el oficialismo tampoco muestra una línea unificada: mientras Caputo y Bullrich reclaman gestos concretos a corto plazo, el núcleo duro del karinismo confía en que el tiempo juega a su favor y que la debilidad del PRO terminará inclinando la balanza hacia sus intereses. Lo cierto es que, más allá de los abrazos protocolares y las declaraciones de unidad, la desconfianza sigue siendo moneda corriente en un vínculo que suma más heridas que certezas. El desafío para Santilli, que se ha convertido en el principal articulador de este acercamiento, será demostrar que la fusión puede ser algo más que una simple alianza electoral y no un acto de supervivencia que termine diluyendo las identidades de ambas fuerzas.
"Reconciliación"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) August 28, 2026
Porque un gorila macho no tuvo suerte tras intentar reconciliarse con su pareja. pic.twitter.com/eA7QwjSO4Z