20 Ago 2026

Kicillof tuvo que salir a desmentir otra fakenews de Clarín

La relación entre el espía y falso abogado Marcelo D'Alessio y el periodista jefe de Judiciales del diario Clarín Daniel Santoro nunca terminó de ser aclarada, pero parece que hay ciertos modus operandi que nunca dejaron de estar vigentes.
Kicillof tuvo que salir a desmentir otra fakenews de Clarín

El miércoles, el gobernador Axel Kicillof saltó a la escena pública con una respuesta que no admitía medias tintas. El motivo fue una nota publicada por el diario Clarín, firmada por el periodista Daniel Santoro, que titulaba: “Detienen a una funcionaria de Kicillof por un lavado de $27 mil millones usando datos biométricos de ex presos”. El problema, según el mandatario, es que esa información era directamente falsa. La mujer detenida, Albertina Mangini, no trabaja ni trabajó en el Ministerio de Justicia bonaerense ni tiene vínculo alguno con el Poder Ejecutivo provincial. En realidad, es una empleada del Poder Judicial de la Provincia, específicamente del Ministerio Público Fiscal, y se desempeñaba en el Patronato de Liberados por orden de la Fiscalía de Cámara de La Plata, pero sin pertenecer al organigrama del gobierno de Kicillof. “Nuevamente, sin consultar con ninguna fuente del Poder Ejecutivo provincial, Clarín y Daniel Santoro publicaron maliciosamente que había sido detenida una ‘funcionaria de Kicillof’”, disparó el gobernador en su cuenta de X, y agregó un pedido contundente: que borren el tuit y desmientan “por todos sus medios la falsa noticia”.

Lo que encendió la furia de Kicillof no fue solo el error inicial, sino la decisión del diario de mantener el título, aunque con una modificación que el gobernador consideró igual de engañosa. Clarín cambió el “funcionaria de Kicillof” por “funcionaria bonaerense”, una ambigüedad que, según Kicillof, buscaba sostener la mentira a pesar de que ya habían recibido la desmentida desde la Provincia. “Pese a la desmentida realizada, eligieron continuar titulando en tapa del diario de hoy de manera ambigua para sostener la mentira”, remarcó. Y cerró con una frase que se volvió viral: “Se nota mucho, Clarín”. En ese escenario, Santoro salió a responder, pero su explicación no hizo más que profundizar el ridículo. El periodista argumentó que en el quinto párrafo de la nota ya se aclaraba que Mangini no era funcionaria del Ejecutivo, aunque el título –que es lo que lee la mayoría– seguía siendo el mismo. Para muchos usuarios de redes, esa defensa fue un clásico caso de “entró la balubi”, esa expresión que se usa cuando alguien queda expuesto por su propia torpeza.

Más allá del ida y vuelta mediático, el dato central es que Mangini es una abogada que quedó implicada en una causa penal por presunto lavado de dinero. La investigación, a cargo de la fiscal Betina Lacki, sostiene que formaba parte de una organización que captaba a personas en situación de vulnerabilidad y exdetenidos para obtener sus datos biométricos y personales, ofreciéndoles alrededor de 80 mil pesos a cambio. Con esa información, abrían cuentas en billeteras virtuales que después funcionaban como “mulas financieras” para mover fondos de origen ilícito, con un flujo bruto que, según un informe, alcanzó los 27 mil millones de pesos. Entre los imputados también figura Ignacio Leoniel Marchioni y otras cuatro personas, por estafa, lavado de activos y asociación ilícita. Y aunque desde la Procuración General bonaerense confirmaron que Mangini no es funcionaria del Ejecutivo, también aclararon que ya le iniciaron un procedimiento disciplinario que tramita en paralelo a la causa penal.

Kicillof tuvo que salir a desmentir otra fakenews de Clarín

El ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, sumó su voz al escándalo y apuntó contra la falta de chequeo de los medios nacionales. Según Mena, un medio platense había publicado originalmente el mismo error, pero “se corrigió inmediatamente”, mientras que Clarín y otros grandes medios salieron “a coro sin un solo chequeo ni consulta”. “Se parece más a una operación berreta que a periodismo”, sentenció el ministro. En la misma línea, fuentes del gobierno bonaerense precisaron que Mangini accedía a la información de personas liberadas por un convenio firmado durante la gestión de María Eugenia Vidal, que permitía a esa dependencia fiscal tener acceso a los datos. Esa conexión con el pasado, sumada a la rápida rectificación de algunos medios y a la tozudez de otros, alimentó la sospecha de que el episodio no fue un mero error, sino una operación deliberada con intenciones políticas. Kicillof, al menos, lo dejó bien claro: “Se nota mucho, Clarín”.