El gobierno de Javier Milei acumula más de un billón de pesos en fondos que deberían destinarse a rutas y obras hídricas, pero que en cambio terminan engordando inversiones financieras mientras la red vial nacional se desmorona. Una investigación de Hugo Alconada Mon en LA NACION reveló que el Sistema Vial Integrado (SisVial), el fideicomiso que capta una parte del impuesto a los combustibles para financiar la construcción y el mantenimiento de rutas, recaudó $1,5 billones desde que Milei asumió la Casa Rosada, pero apenas ejecutó una cuarta parte de ese dinero. Al cierre de mayo pasado, el fondo mantenía más de $1 billón colocado en plazos fijos y títulos públicos, mientras que la tasa de subejecución del SisVial alcanza el 73,8%. La herramienta fue diseñada originalmente por exigencia del Banco Mundial para evitar que la recaudación del impuesto a los combustibles terminara financiando gastos corrientes, pero el gobierno libertario encontró la vuelta: sin ley de presupuesto, los fondos fiduciarios quedaron sujetos a un amplio margen de discrecionalidad que permitió orientarlos hacia la “mesa de dinero” del Ministerio de Economía, según describió un exdirector del BICE consultado por el diario.
El mismo patrón se repite en el Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, creado para prevenir inundaciones con un 5% del impuesto a la nafta. Al 6 de abril de este año, el fondo tenía el 88% de sus recursos —unos $258.000 millones— colocados en Letras del Tesoro, mientras 28 de las 49 obras que financia están neutralizadas, entre ellas la Etapa 2 del Tramo IV del Plan Maestro del Río Salado, una obra que el propio gobierno había catalogado como prioritaria y que debía estar terminada en mayo de 2025. El cronograma original quedó en el olvido: los trabajos se frenaron en febrero del año pasado y, aunque en octubre el gobierno anunció su reactivación tras una reunión con la Mesa de Enlace, los avances siguen siendo marginales. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue contundente cuando sentenció que “la obra pública no vuelve más”, pero el impuesto que financia el fondo sigue vigente hasta 2035 y los automovilistas siguen pagando. “Es una vergüenza que Milei use los recursos del Fondo Hídrico para la timba financiera”, disparó la diputada bonaerense Silvina Vaccarezza (UCR-Cambio Federal), mientras el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, reclamó que “Caputo deje de timbear la plata”. El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional ya encendió las alarmas: el fenómeno de El Niño se acerca con una probabilidad cercana al 100% y ninguna obra de la escala del Salado puede construirse en siete semanas.
Pero el escándalo no termina en la subejecución. La investigación también detectó un patrón temporal y territorial en los escasos desembolsos que el gobierno sí realizó: los fondos del SisVial llegaron a determinadas provincias justo en los días previos, durante y posteriores a sesiones clave del Congreso, lo que encendió todas las alarmas sobre un posible uso extorsivo de los recursos para presionar a gobernadores. Entre enero y mayo de 2026, Economía giró $33.786 millones para obras viales en tres “ventanas legislativas” coincidentes con las votaciones de la Reforma Laboral, la Ley de Glaciares y el proyecto de Zonas Frías. En febrero, por caso, el 90,8% de todo lo pagado en el mes salió en apenas tres días: los mismos en que sesionó el Congreso. El 97,5% de los $11.987 millones que recibió la empresa José J. Chediack para una obra en Jujuy llegó dentro de esas ventanas, y los legisladores jujeños acompañaron al oficialismo. Lo mismo ocurrió con Tucumán, Misiones, Santa Cruz y Salta. El caso de Santiago del Estero es el más revelador: recibió $9.886 millones del SisVial, el 11,6% del total desembolsado, pero sus legisladores votaron en contra del gobierno en todas las sesiones. “Si quiero esconder un pago incómodo, lo emito entre otros pagos; si quiero esconder un elefante, lo escondo entre otros 100 elefantes”, explicó uno de los expertos consultados, en una frase que resume la estrategia del oficialismo para disimular una práctica que, según cuatro especialistas, “amerita una auditoría integral”.
¿Dónde están los fondos del impuesto a los combustibles que por ley deben destinarse a mejorar nuestras rutas? En la timba, en la especulación financiera, en cualquier lado menos en donde realmente tienen que estar.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) August 11, 2026
Es fácil hablar de superávit fiscal cuando se logra a costa de… pic.twitter.com/PsDXMCBJzj
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, salió al cruce con una denuncia que resonó fuerte en el arco político. “¿Dónde están los fondos del impuesto a los combustibles que por ley deben destinarse a mejorar nuestras rutas? En la timba, en la especulación financiera, en cualquier lado menos en donde realmente tienen que estar”, apuntó el mandatario, quien durante la inauguración de una escuela técnica en Berazategui fue más directo: “El problema es que Milei se está robando todos esos recursos. Por eso, el estado de las rutas nacionales es de un abandono sin precedentes: no se ejecutó una sola obra, poniendo en riesgo a todos los que por allí circulan”. Kicillof trazó un contraste con la gestión provincial, que según él “potencia la gestión de AUBASA y lleva adelante un plan integral de obras estratégicas nunca antes visto”. Las declaraciones del gobernador llegaron después de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, admitiera que el oficialismo desvió los fondos viales para que cierre la cuenta del “equilibrio fiscal”. Con la primavera a la vuelta de la esquina y el fenómeno de El Niño acechando, el gobierno celebra su superávit mientras las rutas se llenan de pozos y los fondos para prevenir inundaciones siguen generando intereses en el circuito financiero. El Congreso sancionó el Presupuesto 2026 en diciembre pasado, pero los fondos fiduciarios conservan un régimen de administración con amplios márgenes de reasignación que, hasta nuevo aviso, seguirá permitiendo que la plata de los contribuyentes termine donde menos se necesita.