04 Ago 2026

El peronismo bonaerense moviliza contra la ley de tierras

Kicillof convoca a marchar contra la ley de entrega del territorio a manos extranjeras. Entre la defensa de la soberanía y la interna con el kirchnerismo, el gobernador avanza con un plan propio. ¿Podrá contener las tensiones del partido y construir una alternativa ganadora para 2027?
El peronismo bonaerense moviliza contra la ley de tierras

El peronismo de la provincia de Buenos Aires se activó con todo esta semana. Por un lado, Axel Kicillof convocó a sus huestes a marchar el próximo jueves al Congreso para frenar la ley de extranjerización de tierras que impulsa el gobierno de Javier Milei, un proyecto que, según denunció el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco, es parte de un “plan sistemático para llevar adelante un proceso de extranjerización de las tierras argentinas”. Pero detrás de esa movilización que busca unir al partido en torno a la defensa de la soberanía, el gobernador también está moviendo las piezas de su propia estrategia electoral de cara al 2027, con un armado interno que ya tiene nombres y funciones definidas y una relación con Cristina Kirchner que sigue siendo un tema espinoso. La consigna de la calle es clara: “Milei va a contramano del mundo”, repitió Bianco, citando ejemplos de Brasil, México o Estados Unidos donde se restringe la compra de tierras por extranjeros. Pero en la mesa chica de La Plata, el tablero se mueve con otras fichas.

El gobernador confirmó en una cumbre con sus legisladores lo que ya se venía cocinando en los pasillos de Casa de Gobierno: el “Cuervo” Larroque será su armador político a nivel nacional, mientras que Carlos Bianco se encargará de la estrategia electoral en la provincia. La reunión, que incluyó a los ministros con perfil político y a los legisladores nacionales del Movimiento Derecho al Futuro como Jorge Taiana, Huguito Moyano, Hugo Yasky, Juan Marino y Santiago Cafiero, sirvió para bajar línea y ordenar el despelote. Kicillof pidió a sus cinco precandidatos a gobernador —Bianco, Julio Alak, Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi y Fernando Espinoza— que salgan a recorrer el territorio, que eviten los roces y que las definiciones lleguen más adelante. La idea es clara: mostrar gestión, evitar la fragmentación y no adelantar la interna que tanto daño le hizo al peronismo en el pasado. También les pidió a sus legisladores que impulsen en la segunda mitad del año una ley que permita a los intendentes pelear por otro mandato, un tema que genera tensión con el kirchnerismo y que el gobernador quiere resolver con un proyecto que ya había presentado la senadora Ayelén Durán.

Mientras tanto, la relación con Cristina sigue siendo el gran signo de interrogación. Kicillof no tiene previsto reunirse con la ex presidenta y en su entorno repiten que no hay nada que negociar, que las guerras y treguas las lanza el cristinismo de manera unilateral. Los once intendentes de la flamante Liga que lo visitaron el lunes ni siquiera se animaron a pedirle un acercamiento. Pero la jugada de CFK es otro cantar: Máximo Kirchner ya blanqueó que quieren que Cristina sea candidata en 2027, y la presentación ante la ONU para que le levanten la inhabilitación es el primer paso de esa estrategia. En el kicillofismo, aunque dicen que “la condena es una aberración jurídica” y ven con buenos ojos el recurso internacional, insisten en que hablar de candidaturas es “prematuro” y que la definición recién llegará en marzo de 2027. Mientras tanto, el gobernador acumula datos que lo alientan: una encuesta de la consultora Delfos lo da ganando un ballottage contra Milei por 48 a 36,2, y el presidente tiene una imagen negativa que ronda el 74% en la provincia. Kicillof confía en que su gestión, que paga sueldos y obras sin ayuda de la Nación, puede ser el cable a tierra que la gente necesita.

Pero el escenario electoral es un rompecabezas que todavía no termina de armarse. El gobernador analiza todas las variables: con PASO o sin ellas, con desdoblamiento de la elección bonaerense o con unificación de fechas. Hasta ahora, la provincia venía desdoblando, pero el equipo de Kicillof evalúa que técnicamente se podría votar el mismo día con los dos sistemas (boleta única nacional y boleta tradicional provincial), algo que en 2025 había generado largas filas y confusión. Sin embargo, los detractores del gobernador ven un cálculo electoral detrás de ese cambio de postura: si es candidato a presidente, le conviene tener la elección concurrente para aprovechar la tracción bonaerense. Los intendentes, por ahora, no reclaman el desdoblamiento, pero piden orden y que los candidatos salgan al territorio. Kicillof, mientras tanto, predica con la misma fe que en 2015, cuando recorrió el país en campaña contra Macri, y dice que el peronismo puede ganarle a Milei sin importar el sistema electoral. Pero también sabe que el malestar contra el gobierno nacional no se traduce automáticamente en votos para el peronismo, y que su identificación con el kirchnerismo puede ser un freno en provincias como Córdoba o Santa Fe. Por eso, apuesta a una campaña personalista, con contraposición de estilos, sin fotos de rejunte de dirigentes, y con la promesa de un plan de desarrollo productivo que saque a la Argentina del pozo. La foto del próximo sábado en Pilar, donde se pondrá en marcha un Club del Trueque para que las familias intercambien bienes sin dinero, es la postal más elocuente del desplome que quiere revertir.