29 Jun 2026

Chau Adorni: Su renuncia trae una cascada de consecuencias

El vocero del ajuste se engolosinó con la primera platita que agarró y quedó expuesto ante los ojos incrédulos de los contadores más creativos que ni con todas las herramientas del Estado a disposición pudieron enmascarar el robo. Asume Santili, fácilmente infiltrado.
Chau Adorni: Su renuncia trae una cascada de consecuencias

Manuel Adorni ya no es más jefe de Gabinete. El funcionario que durante tres meses intentó esquivar las denuncias de corrupción con explicaciones que generaban más preguntas que respuestas terminó presentando su renuncia este sábado 27 de junio, apenas unas horas antes de que la selección argentina saltara a la cancha en el Mundial. Fue un escueto mensaje en su cuenta de X: “Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor. Fin”. Pero atrás de esa despedida lacónica se esconde una caída anunciada, cocinada a fuego lento por una sucesión de episodios que convirtieron al otrora vocero estrella del gobierno libertario en un problema político y judicial insostenible.

Todo comenzó el 8 de marzo, cuando una foto publicada por Radio Jai mostró a Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en la comitiva oficial que acompañó a Javier Milei a la tumba del Rebe de Lubavitch en Nueva York. El viaje en el avión presidencial de alguien sin cargo público ya era una contradicción con el discurso de ajuste y fin de los privilegios, pero el silencio del Gobierno durante 48 horas para confirmarlo lo transformó en el primer síntoma de algo más grande. Adorni salió a decir que había ido a “deslomarse” y pidió perdón por la frase, pero la disculpa llegó tarde. A los pocos días apareció un video de la familia Adorni subiendo a un jet privado rumbo a Punta del Este junto al periodista Marcelo Grandío, dueño de una productora con contratos con la TV Pública, y el escándalo empezó a tomar forma de cascada.

La siguiente ficha en caer fue la casa del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, que la esposa de Adorni había registrado a su nombre en noviembre de 2024 pero que no figuraba en su declaración jurada de 2025. Recién la sumó en mayo, cuando la investigación penal ya estaba en marcha. Después llegaron las facturas del vuelo privado: el tramo de ida, por 4830 dólares, estaba a nombre de ImHouse, la productora de Grandío; el regreso, parte de un paquete comprado por un piloto que revendió los pasajes. Y mientras la justicia avanzaba, apareció el contratista Matías Tabar, quien declaró ante el fiscal Gerardo Pollicita que la reforma integral de esa casa había costado 245.929 dólares en efectivo, con detalles como una cascada, un jacuzzi y una parrilla con control remoto que despertaron carcajadas y asombro en los pasillos de Comodoro Py.

Chau Adorni: Su renuncia trae una cascada de consecuencias

El punto de no retorno llegó cuando Adorni decidió dar una explicación televisiva en LN+. Allí confesó que había ocultado ingresos por al menos 500 mil dólares en sus declaraciones juradas, producto de ahorros en negro y una inversión en Bitcoin que le había redituado unos 300 mil dólares. “No lo declaramos porque la manera de escaparte de la vieja política era ahorrando en negro”, justificó, sin advertir que estaba reconociendo un delito fiscal mientras seguía en funciones. Según publicó El Destape, fuentes judiciales dijeron al día siguiente que si Adorni llegaba a la justicia con esas explicaciones “va a estar muy complicado”. La frase resultó profética. A eso se sumó el dato de que había comprado un monitor gamer y dos proyectores por casi 6 millones de pesos con tarjetas de crédito de dos empleados públicos que trabajaban bajo su órbita, y que una secretaria le facturó 8 millones en colchones, sábanas y almohadas para la casa de Indio Cuá.

La carta de renuncia que Adorni publicó en X intentó cerrar el capítulo con un tono victimista. “El ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío”, escribió, y agregó: “Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”. Pero lejos de bajar el perfil, el texto abrió nuevos frentes: mencionó “viajes que nunca existieron”, “granjas cripto operadas en complicidad con la Custodia Presidencial”, “sociedades en Uruguay” y “cirugías estéticas de miles de dólares”, delitos que nadie le había atribuido hasta entonces. Como observó el consultor Mario Riorda en X, “solo el amateurismo puede explicar la redacción de esta carta de renuncia que intenta clausurar un proceso” pero “sigue abriendo frentes”. En un gesto que confirma su derrota, el polemista cruel que solía burlarse de sus críticos cerró los comentarios en su cuenta de X.

El reemplazante será Diego Santilli, hasta ahora ministro del Interior, un hombre con “músculo político” que contó con el visto bueno de Karina Milei y Santiago Caputo. La decisión se terminó de cerrar el jueves, cuando quedó claro que los aliados en el Senado ya no estaban dispuestos a seguir pagando el costo de sostenerlo y que la oposición avanzaba con una moción de censura. Patricia Bullrich, que venía marcando la cancha con frases como “la confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio”, fue una de las primeras en celebrar la salida sin siquiera nombrarlo. Adorni se va con la causa por enriquecimiento ilícito todavía abierta y una cita pendiente en agosto con el fiscal Pollicita. Como dicen en tribunales, los papeles mandan.