Máximo Kirchner encabezó este sábado un acto en Parque Lezama al cumplirse un año de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner, y lo que iba a ser un reclamo por su libertad terminó convertido en una nueva embestida contra Axel Kicillof. El diputado fue el único orador y no necesitó dar nombres: “Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad”. La referencia al gobernador bonaerense fue directa, y dejó en evidencia que el llamado a la unidad que el kirchnerismo repite en público convive con un fuego interno que no para de avivarse.
El mismo día que Máximo reclamaba por Cristina, empezó a circular un video de Jesica Cirio, ex esposa de Martín Insaurralde, en el que se la ve manipulando fajos de dólares en una casa. Las imágenes volvieron a poner en escena un episodio que el kirchnerismo nunca se ocupó de explicar. Insaurralde era un hombre de máxima confianza de Máximo y de la propia Cristina, y fueron ellos quienes presionaron a Kicillof para que lo aceptara como jefe de Gabinete bonaerense en 2021. El gobernador no quería: en ese lugar estaba Carlos Bianco, su mano derecha, a quien pretendía sostener. Pero la presión del cristinismo fue tan intensa que Kicillof terminó cediendo.
Un año y medio después, en septiembre de 2023, se filtraron las fotos de Insaurralde en un yate de lujo en Marbella junto a una modelo. El escándalo fue inmediato y el entonces jefe de Gabinete tuvo que renunciar en cuestión de horas, aunque el costo político lo pagó sobre todo Kicillof, que quedó asociado a una imagen de ostentación incompatible con el discurso de su gobierno. Ahora, con la difusión del video de Cirio, el episodio vuelve a tener vigencia y expone una dinámica conocida: el kirchnerismo impone nombres, después no se hace cargo de las consecuencias, y mientras tanto le exige unidad a quienes tuvieron que bancarse el desgaste.
En el acto de Parque Lezama, Máximo pidió “una candidata y no candidatos por default” y defendió la conducción de Cristina al sostener que “está muy claro quién debe conducir este proceso político”. Detrás suyo estaban Wado de Pedro, Juliana Di Tullio, Amado Boudou, Mayra Mendoza y Guillermo Moreno, entre otros. Kicillof no fue. Tampoco subió al escenario nadie de peso de su espacio: Gabriel Katopodis caminó entre la gente y Mariano Cascallares hizo una aparición breve. La tregua que había asomado dos semanas antes, cuando la muerte del Indio Solari los obligó a coincidir en el velatorio, ya quedó completamente archivada.
🗣️KATOPODIS: “CRISTINA TOCÓ INTERESES Y POR ESO LA CONDENARON”
— Diagonales (@diagonalesweb) June 20, 2026
En el marco de la jornada por “Cristina Libre”, Gabriel Katopodis aseguró que la condena contra la ex presidenta responde a las decisiones que tomó durante sus gobiernos.
“El desafío es organizarnos para recuperar… pic.twitter.com/lmSkuUAGR4
La interna no da tregua, y lo que el acto del sábado dejó a la vista es un método que se repite: el kirchnerismo reclama unidad y al mismo tiempo somete a sus propios aliados a exigencias que después nadie reconoce como propias. El caso Insaurralde es el ejemplo más claro. Máximo Kirchner nunca explicó por qué forzó a Kicillof a aceptar en un cargo clave a alguien que luego quedó envuelto en un escándalo de ostentación, ni se hizo cargo de haber puesto al gobernador en una posición que terminó dañando a su gestión.
➡ Aparecieron siete filmaciones donde se ve a la conductora Jessica Cirio con fajos de dinero en un vestidor.
— Televisión Argentina (@teleargentinaOK) June 22, 2026
🔴 El material se sumó como prueba en la causa judicial que investiga por presunto enriquecimiento ilícito a Martín Insaurralde. pic.twitter.com/uJ6VUete2Z