La carrera por la gobernación de la provincia de Buenos Aires está prevista para 2027, pero los movimientos de los aspirantes ya se notan. Aunque ninguno hizo un anuncio formal, los gestos de los últimos días hablan por sí solos. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, fue el que dio el paso más visible el lunes 25 de mayo, cuando inauguró una unidad básica en su distrito con carteles que decían “Axel presidente, Ferraresi gobernador”. Ferraresi subió las fotos a sus redes sociales, acompañado por la Madre de Plaza de Mayo Carmen Arias, el dirigente Guillermo Robledo y militantes de la agrupación “La Patria No Se Vende”, y describió el local como “un nuevo espacio de organización y militancia para seguir construyendo comunidad, defendiendo la memoria y trabajando por una Argentina más justa y solidaria”. Ferraresi integra el Movimiento Derecho al Futuro (MdF), un espacio de raíz kicillofista, y ya había anticipado en abril sus aspiraciones con un breve “hay posibilidad”.
INAUGURAMOS LA UNIDAD BÁSICA “NÉSTOR DE VINCENTI”
— Jorge Ferraresi (@jorgeferraresi) May 25, 2026
Junto a nuestra Madre de Plaza de Mayo, Carmen Arias, Guillermo Robledo, @sebaavidal005, compañeros y compañeras de la agrupación La Patria No Se Vende, nos encontramos para compartir esta jornada.
Un nuevo espacio de… pic.twitter.com/6hx4ajoCwv
El intendente de Avellaneda no es el único que ya se anotó en la sucesión. En las últimas semanas, se reunió con el bloque de Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó y Nicolás Massot, con el exgobernador Felipe Solá, y recibió el apoyo público del ministro de Desarrollo de la Comunidad provincial, Andrés Larroque, quien sostuvo que Ferraresi “se merece” ser el próximo gobernador. “Lo que hicieron Axel y Jorge es más que épico, es milagroso”, afirmó el funcionario, y agregó: “Para continuar esta enorme gestión en la provincia de Buenos Aires seguro hay muchos compañeros y compañeras, pero si hay uno que lo merece es Jorge Ferraresi”.
Pero hay otros nombres que también vienen trabajando sus candidaturas. El ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, mantiene un perfil alto: encabezó una protesta por el cierre de pymes y organizó una movilización para reclamarle al ministro de Economía nacional, Luis Caputo, fondos retenidos, obras pendientes y una baja en el precio de las naftas. Con un discurso claramente crítico hacia la gestión de Javier Milei, Katopodis tiene a su favor un dato clave: encabezó la lista de senadores provinciales por la Primera Sección en las elecciones legislativas de 2025 y le dio al peronismo un triunfo en el distrito más poblado del país.
Por su parte, el intendente de La Plata, Julio Alak, teje alianzas desde la capital provincial. Recibió en su despacho a los intendentes Carlos Ferraris (Leandro N. Alem), Walter Wischnivetzky (Mar Chiquita), Mauro Poletti (Ramallo) y Guillermo Britos (Chivilcoy), además de reunirse con Pichetto, Monzó y Diego Bossio. El 12 de marzo pasado, Alak habló abiertamente de una posible candidatura presidencial de Kicillof y le ofreció su apoyo “incondicional”. Una movida que, leída en clave de sucesión, posiciona a Kicillof para la Casa Rosada y deja despejada la provincia.
La lista de aspirantes es más amplia. En Los Polvorines, unos 120 dirigentes impulsaron la candidatura del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, quien ya se reunió con el pastor Dante Gebel, el exgobernador de San Juan Sergio Uñac y, según trascendió, con Cristina Fernández de Kirchner. Del lado de La Cámpora, siempre suena el nombre de Máximo Kirchner, aunque quien viene posicionándose con más consistencia es la diputada Mayra Mendoza. También aparece la intendenta de Moreno, Mariel Fernández —con pintadas en varios puntos del conurbano— y el Frente Renovador de Sergio Massa, que todavía no definió un candidato propio. El peronismo bonaerense tiene por delante muchas definiciones internas, pero la aceleración de los últimos meses —reuniones, actos, carteles y apoyos públicos— muestra que nadie quiere llegar tarde.