El presidente Javier Milei encabezó este lunes la ceremonia por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en la Catedral Metropolitana, en un acto que evidenció tanto las tensiones internas del oficialismo como el creciente distanciamiento con la Iglesia católica. Frente a la plana mayor del gabinete nacional, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una homilía que, sin mencionar directamente al Gobierno, cuestionó de manera frontal el rumbo político y social impulsado por la administración libertaria. “No nos podemos permitir ser ingenuos. La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte, mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos”, advirtió el religioso, quien también reclamó: “El actor de la amistad social: basta de arengar la división y la polarización porque ‘nadie se salva solo’ como nos decía el papa Francisco”.
"García Cuerva":
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) May 25, 2026
Por el discurso del arzobispo de Buenos Aires en el Tedeum para el 25 de Mayo pic.twitter.com/yun2Dcd0Fy
El mensaje eclesiástico tuvo destinatarios concretos en un auditorio donde se mezclaban las disputas palaciegas con las omisiones protocolares. La ausencia más resonante fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien la Secretaría General de la Presidencia —conducida por Karina Milei— no cursó invitación formal. El Arzobispado aclaró que las invitaciones corresponden exclusivamente al Poder Ejecutivo, despejando cualquier especulación sobre una eventual convocatoria desde la Iglesia. De esta manera, se profundizó una secuencia de distanciamiento que viene en escalada: en 2024 ambos caminaron juntos hacia la Catedral, en 2025 el mandatario evitó saludarla durante la ceremonia y este año directamente quedó excluida.
Dentro del templo, la disposición de los funcionarios reflejó las alianzas y roces del entorno presidencial. Santiago Caputo y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ocuparon lugares cercanos a Milei, mientras que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue relegada a un segundo plano, lejos de las primeras filas. Según publicó un medio periodístico, una fuente cercana a Bullrich interpretó la movida como una suerte de castigo en medio de la interna que desangra al espacio gobernante: “Son cosas del secundario. ‘Ahora vas a ver, te pongo bien atrás'”, ironizó. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, apareció en varias de las fotografías oficiales difundidas por Presidencia, en una clara apuesta por posicionarlo en el centro de la escena.
"Tenemos que generar una cultura del acuerdo".
— Nacho Girón (@nachogiron) May 26, 2026
El arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva habló con Infobae al amanecer por @infobaenvivo después del Tedeum. Dijo esto: pic.twitter.com/UD5BdbwjZS
García Cuerva no solo apuntó a la polarización política, sino que también cargó contra el estilo comunicacional que caracteriza al oficialismo. “Unos escribas que estaban sentados mirando el esfuerzo de aquellos hombres y el milagro de Jesús se pusieron a hablar y criticar, apoltronados en su comodidad y en sus seguridades. Viven de privilegios”, señaló el arzobispo, para luego añadir: “Haters de hoy, sentados frente a una computadora de escritorio, o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando y difamando”. En otro tramo de su alocución, advirtió que “es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro, el derroche” y remarcó que “el sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la nación”.
La relación entre la Casa Rosada y la Conferencia Episcopal Argentina viene deteriorándose desde hace meses, según reconocen en el propio Gobierno. En Balcarce 50 molestaron especialmente las críticas del Episcopado en temas vinculados a discapacidad, jubilaciones y políticas sociales, además de la cercanía de algunos referentes eclesiásticos con dirigentes sindicales y sectores del peronismo. A pesar de ese clima, el oficialismo intenta sostener canales de diálogo: la semana pasada, el canciller Pablo Quirno y la ministra Sandra Pettovello —esta última ausente en la ceremonia por un viaje al Vaticano— recibieron a García Cuerva y a autoridades de la Iglesia. En paralelo, el Ejecutivo sigue de cerca la posibilidad de una visita del papa León XIV a la Argentina hacia fines de 2026, una señal que consideran políticamente valiosa en un año electoral.