El peronismo comenzó a mover sus fichas de cara a 2027 en medio de un proceso de reconfiguración interna que todavía no encuentra un liderazgo unificado. Mientras el oficialismo avanza con su plan de ajuste, una de las organizaciones sociales más importantes del país resolvió una discusión que llevaba meses y salió a respaldar abiertamente al gobernador bonaerense como la figura capaz de articular una salida electoral. El Movimiento Evita publicó un comunicado en el que, bajo el lema “Organizar la Bronca. Construir la Esperanza”, sentenció sin vueltas que “es con Axel Presidente”. El pronunciamiento no es un gesto menor: se produce después de un largo tiempo de debate interno en el que se enfrentaron un sector más cercano a la figura de Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner y otro alineado con Axel Kicillof. La balanza terminó inclinándose a favor de estos últimos, en paralelo a un proceso de recambio generacional en la conducción del movimiento.
El diagnóstico que esboza la organización es contundente. Según el texto difundido, “las mayorías no llegan a fin de mes” mientras “el jefe de Gabinete viaja en aviones privados y funcionarios acceden a créditos millonarios del Banco Nación”. Denunciaron que “se perdieron más de 300 mil empleos formales”, que “casi 23 mil empresas cerraron sus puertas” y que los jubilados atraviesan “una de las situaciones más dramáticas, con una jubilación mínima por el piso y programas que asistían con medicamentos esenciales para la supervivencia, hoy suspendidos”. Sin eufemismos, el Evita calificó el escenario como “miseria planificada y saqueo: un plan del FMI ejecutado por Milei, Caputo y Sturzenegger que destruye el país y su soberanía”. Frente a ese cuadro, la organización propuso construir “una propuesta política que ponga en el centro al trabajo y a la producción” y señaló a Kicillof como “el mejor compañero para afrontar esa batalla”, destacando su “capacidad de gestión, honestidad, vocación de mayoría, humildad y capacidad de conducir por fuera de los límites de su propia fuerza política”.
Organizar la Bronca. Construir la Esperanza
— Movimiento Evita (@MovimientoEvita) April 15, 2026
Por trabajo, producción, federalismo y soberanía.
ES CON AXEL
🧵1/6 pic.twitter.com/fHBLtPYmsL
La definición del Evita expone un corrimiento dentro de la organización que hasta hace poco mantenía equilibrios entre distintas posiciones. Del lado de los referentes que impulsaban el acercamiento al gobernador bonaerense se encuentran Gildo Onorato, Eduardo “Cholo” Ancona y Alejandro “Peluca” Gramajo. Más cerca de La Cámpora están la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el ex diputado Leonardo Grosso. El caso del histórico secretario general Emilio Pérsico es particular: durante mucho tiempo se mostró como un aliado de Máximo Kirchner, pero en los últimos meses acercó posiciones con Kicillof, en sintonía con la reconfiguración de la organización. La nueva mesa ejecutiva, que incluye también a Jonathan Thea en CABA, Pepe Berra en Santa Fe, Nory Montes en Córdoba y Johana Duarte en Chaco, consolidó ese viraje. El comunicado, que es la primera manifestación pública de la organización como tal definiendo su posición, arremetió contra las internas del peronismo: “Los que trabajan en contra de la unidad, militan la continuidad de Milei. No es tiempo de vanidades, ni de egos”.
El respaldo del Evita llega en un momento en el que empiezan a sonar otros nombres dentro del peronismo, como el de Sergio Uñac o Juan Grabois, mientras Sergio Massa reaparece de a poco y dirigentes como Guillermo Moreno o Miguel Pichetto se mueven por todo el espectro para construir una alternativa electoral amplia. Pero la definición del movimiento social fortalece al gobernador bonaerense en un momento clave del armado de su fuerza a nivel nacional. El documento del Evita no se limita al peronismo: convoca a “un gran frente político” que incluya a “sectores con los que estuvimos desencontrados en estos años”, como radicales “con fuerte impronta popular”, nacionalistas, independientes y expresiones de izquierda. En paralelo, la organización prepara un plan de lucha que incluirá protestas y movilizaciones. “Vamos a subir el tono, le vamos a poner pimienta”, confiaron desde el Evita, que ya anticipó que se sumará a la marcha de la CGT y la Iglesia por el Día del Trabajador.