Lo que hace tres meses parecía una marcha triunfal hacia la reelección se ha convertido en una caída libre que ninguna línea de comandos en la Casa Rosada logra detener. Las encuestas de enero mostraban a Javier Milei con 48% de imagen positiva y una ventaja electoral que lo dejaba a las puertas de un balotaje cómodo frente al peronismo. Hoy, los números cuentan otra historia. La consultora Giacobbe Opinión Pública, habitualmente favorable al oficialismo, registró en marzo la peor imagen del presidente desde que asumió: 55,6% de rechazo contra apenas 36,1% de valoración positiva. El dato no es una excepción. La encuesta conjunta de La Sastrería y Trespuntozero de abril elevó la evaluación negativa de la gestión al 66,2%, mientras que Vozna ubicó el rechazo al mandatario en el 60,2%. Por primera vez desde diciembre de 2023, Axel Kicillof lidera el ranking de imagen positiva por encima de Milei, según el relevamiento de Atlas Intel junto a Bloomberg.
El derrumbe del líder libertario encuentra una de sus explicaciones más contundentes en la percepción generalizada sobre la corrupción dentro de su propio gobierno. La última encuesta de Giacobbe & Asociados ubica a la administración de Milei como la segunda más corrupta desde el regreso de la democracia en 1983, solo por detrás del kirchnerismo. El 31,3% de los consultados así lo cree, un dato devastador para un espacio político que construyó toda su identidad sobre la promesa de terminar con la “casta”. El epicentro de esta percepción es el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. El 61,3% de los encuestados por Vozna cree que Adorni es culpable y debería renunciar, mientras que Giacobbe registró un 64,5% de evaluación negativa sobre el funcionario. El 39,3% de las personas señaló que lo que más le molestó del caso fue el uso de recursos públicos, y un 33,9% apuntó directamente a la contradicción política que representa un gobierno anticasta con su principal funcionario bajo sospecha. A este escándalo se suman otros que también salpicaron al oficialismo, como el caso $LIBRA y las denuncias en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), ambos bajo investigación judicial.
La reacción del presidente no ha sido la revisión de rumbo sino la descalificación de quienes miden la realidad. “TRES DELINCUENTES A SUELDO”, escribió Milei en sus redes sociales apuntando contra los encuestadores. La analista Shila Vilker, directora de Trespuntozero, respondió con una frase que condensa el momento: “Las ceremonias de degradación al encuestador y/o al periodista difícilmente cambien la percepción social”. El malestar social, en tanto, no encuentra cauce automático en la oposición: el 62,4% de los argentinos quiere un candidato nuevo que no tenga nada que ver con los partidos actuales. Pero para un presidente que soñaba con un segundo mandato, que el 66% de la sociedad evalúe negativamente su gestión es, por sí mismo, un veredicto.