El viernes 14 de febrero de 2025, mientras el valor de la criptomoneda $LIBRA se disparaba y se desplomaba en cuestión de minutos, el teléfono de Mauricio Novelli se convirtió en el epicentro de una frenética operación de crisis que involucró al presidente Javier Milei, a su hermana Karina y al asesor Santiago Caputo. Lo que comenzó como una jornada de expectativas en un hotel de Dallas, donde Novelli seguía de cerca el lanzamiento del token junto al empresario Hayden Davis, terminó con más de doscientas llamadas registradas y una secuencia de contactos que contradice la versión oficial de un presidente ajeno a los pormenores del proyecto. El peritaje de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) sobre el celular del lobista permitió reconstruir minuto a minuto una noche en la que la armonía inicial se transformó en alarma y, finalmente, en una coordinada estrategia de despegue.
Desde el 9 de enero que Taiano tenía la información de $LIBRA que anticipó ayer en exclusiva @Ariel_Zak y que hoy detallaron las querellas. HACE DOS MESES. Y HACE CUATRO tenía los borradores de contratos y la factura que dimos a conocer en exclusiva en La Justa hace una semana.
— Natalia Volosin (@nataliavolosin) March 13, 2026
La primera señal de movimiento se produjo mucho antes de que el presidente publicara el tuit promocional. A las 17:53, Novelli intentó comunicarse con Karina Milei sin éxito, pero una hora más tarde logró contactar a Javier Milei. A las 18:54, el lobista volvió a llamar al mandatario, y en los siguientes quince minutos se sucedieron cuatro intercambios telefónicos, el último de ellos a las 19:03, apenas un minuto después de que Milei publicara el mensaje en el que alentaba la compra del criptoactivo. Esa secuencia de llamadas previas y simultáneas al posteo pone en duda la afirmación del presidente, quien días después sostendría en una entrevista televisiva que se había limitado a difundir un proyecto que se hizo público en ese momento. Los peritajes indican que, a las 19:01, cuando el código de 44 caracteres ya estaba en la red, Novelli y Milei también mantenían contacto por mensajería.
En el búnker montado en el Ritz Carlton de Dallas, la euforia inicial duró poco. Mientras el token trepaba hasta cerca de los cinco dólares, Novelli seguía en línea con la Casa Rosada. A las 19:17, Karina Milei le devolvió un llamado y hablaron durante casi tres minutos. Poco después, a las 19:32, fue el presidente quien volvió a comunicarse con el lobista. Pero cuando la cotización comenzó a derrumbarse y las redes sociales se llenaron de denuncias sobre una posible estafa, el teléfono de Novelli entró en un silencio de casi una hora y media, hasta que a las 20:51 intentó sin éxito contactar nuevamente a la secretaria general de la Presidencia. Recién a las 21:21 ella respondió, y en los minutos siguientes mantuvieron tres conversaciones consecutivas.
La intervención del asesor Santiago Caputo, hasta entonces un actor silencioso en el expediente judicial, se hizo visible a las 23:37, cuando llamó a Novelli para una conversación de casi cinco minutos. A partir de ese momento, el vínculo se intensificó. Mientras desde Singapur el empresario Julian Peh comenzaba a recibir instrucciones de Novelli para publicar un comunicado que desligara a Milei del proyecto, Caputo y el lobista mantuvieron un intercambio ininterrumpido de llamadas que se prolongó durante el fin de semana. A las 00:14 del sábado, Novelli volvió a contactar al asesor, y veinticinco minutos después, mientras ambos hablaban, KIP Protocol difundió en sus redes el texto consensuado. A las 00:38, Milei publicó su segundo tuit, en el que aseguraba no estar interiorizado en los pormenores de la iniciativa y borraba el mensaje original.
La madrugada del sábado encontró a Novelli y Peh en una comunicación casi permanente. Fueron catorce minutos de conversación a las 00:25, y luego una decena de llamadas más durante las horas siguientes, en las que el empresario singapurense intentaba contener el escándalo en redes mientras cumplía con las directivas que recibía desde Dallas. A las 4 de la mañana, Peh participó de un espacio en X para desligarse del proyecto, aunque evitó mencionar a Davis. Horas después, cuando Novelli ya había emprendido el regreso a la Argentina, las llamadas con el círculo presidencial se reanudaron. Karina Milei lo contactó a las 10:54 y a las 13:33 del sábado, mientras que Caputo mantuvo con él una conversación de veintiún minutos a las 14:21, en la que también intentó intervenir sin éxito el entorno de Davis.
El domingo 16, Novelli llegó a Buenos Aires y el primer contacto fue con su abogado, Daniel Rubinovich, con quien mantuvo al menos cinco llamadas en las horas siguientes. Del gobierno, solo logró hablar con Caputo durante casi siete minutos cerca de las 18, aunque intentó comunicarse con Karina Milei en dos oportunidades sin obtener respuesta. Ese día, la constante fueron los llamados fallidos con su socio Manuel Terrones Godoy, con quien mantuvo diecisiete intentos de contacto sin éxito entre las 15 y las 16, hasta que finalmente pudieron hablar cerca de las 23. La tensión entre ambos, que habían compartido la noche del viernes en Dallas, se reflejó en ese silencio intermitente que los peritos detectaron en el registro de llamadas.
Los mensajes de WhatsApp analizados por la DATIP agregaron nuevos elementos a la trama. En un diálogo del 17 de febrero con un contacto identificado como “Gus”, a quien Novelli llama “pa”, el lobista demostró estar al tanto de la entrevista que Milei daría esa noche a Jonatan Viale en TN. “Deciles que 21 pm vean la entrevista de Javier”, escribió Novelli, y más tarde celebró: “Creo que se aclaró bastante con la entrevista”. Esa nota, que terminó siendo recordada por la intervención de Santiago Caputo corrigiendo respuestas del presidente, había sido precedida por mensajes en los que Novelli buscaba transmitir tranquilidad. “Tranqui, todo humo, no te preocupes”, le respondió a su interlocutor, y luego compartió una nota periodística en la que su empresa se desligaba del escándalo.
El peritaje también reveló que, seis días después del lanzamiento, Novelli envió a Terrones Godoy un mensaje sugestivo: “Llevo eso para allá, pero borrá”, una frase que los investigadores consideran clave para entender los pasos que siguieron al colapso. El análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados en marzo, que incluyeron también el teléfono de Sergio Morales, un asesor de la Comisión Nacional de Valores vinculado a los lobistas, permitió trazar un mapa de relaciones que excede el simple intercambio de llamadas. En los aparatos aparecieron borradores de acuerdos comerciales, propuestas de asociación con empresas vinculadas a Davis y registros de reuniones en la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, donde Novelli ingresó al menos diez veces durante 2024, tres de ellas junto al empresario estadounidense.
NOVEDADES DE LA QUERELLA
— Juan Grabois (@JuanGrabois) March 13, 2026
Finalmente el fiscal Taiano se dignó a permitir que los abogados de las víctimas veamos todo el material de $Libra.
Nuestro equipo sigue estudiando atentamente cada detalle, pero la cantidad de evidencia que CONFIRMA que la ESTAFA fue COORDINADA y… pic.twitter.com/3z5QjZid7R
Mientras las querellas comenzaban a acceder a los anexos reservados del expediente, que incluyen no solo el listado de llamadas sino también mensajes de texto y otra documentación, la explicación oficial del presidente sobre su participación en el caso enfrentaba nuevos cuestionamientos. La cantidad de contactos con Novelli antes, durante y después del tuit, sumada a las conversaciones paralelas con Karina Milei y Santiago Caputo, dibujan un escenario en el que el triángulo de hierro del gobierno libertario estuvo mucho más cerca de la operación de lo que se había admitido hasta ahora. Esa noche de febrero, mientras los inversores perdían millones y la cotización de $LIBRA se desvanecía, los teléfonos del poder no dejaron de sonar.