El presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), Demian Reidel, presentó su renuncia este lunes, en medio de una serie de investigaciones y denuncias por presuntas irregularidades en la gestión de la empresa estatal a su cargo. La salida de este colaborador estrecho y amigo personal del presidente Javier Milei se concretó tras una asamblea de accionistas que designó un nuevo directorio, encabezado por Juan Martín Campos. La decisión llega después de semanas de fuertes cuestionamientos, que incluyen señalamientos sobre sobreprecios en licitaciones y el manejo de deudas personales del ahora exfuncionario.
Reidel, un licenciado en Física del Instituto Balseiro con una extensa trayectoria en el sector financiero y que se desempeñaba como asesor del mandatario, había sido designado al frente de la empresa en abril de 2025. Su gestión quedó bajo la lupa a partir de diversas denuncias, tanto internas como judiciales. Según publicó el portal El Disenso, una investigación reveló que Reidel canceló deudas personales por 825 millones de pesos en apenas 18 días, operación que realizó tras una venta de una participación en un desarrollo inmobiliario por 770.000 dólares. En su defensa, el funcionario afirmó en la red social X que se trató de una operación “transparente, totalmente documentada” que “consta en su declaración jurada”. Sin embargo, esta cancelación de obligaciones coincidió temporalmente con un período de intensos cuestionamientos sobre presuntos sobreprecios en las contrataciones de Nucleoeléctrica, que bajo su administración erogó adjudicaciones por un total aproximado de 20.417 millones de pesos.
Uno de los casos más emblemáticos que socavaron su posición fue una licitación por el servicio de limpieza para las centrales nucleares de Atucha y Embalse. De acuerdo con una denuncia interna realizada por el gerente de planta de Atucha, Juan Pablo Nolazco, y con el respaldo del sindicato ATE-Zárate, el proceso habría dejado afuera a diez oferentes y mantenido al proveedor LX Argentina, con un costo que representaba un sobreprecio de hasta el 140% respecto a los valores de referencia de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). Este escándalo derivó en el desplazamiento la semana pasada de dos gerentes designados por Reidel: Marcelo Famá, gerente general, y Hernán Pantuso, jefe de coordinación administrativa. “Se inició un sumario contra los dos, y hay dos comités creados para evaluar las compras y los pagos”, señaló una fuente cercana a la empresa a un medio nacional.
A este episodio se sumó otra acusación por una contratación directa para una migración de software, cuyo presupuesto habría escalado de 600.000 a 7 millones de dólares, implicando un incremento del 1067%. La situación generó una fuerte tensión interna, que según consignó Perfil, se vio agravada por una “violenta reacción” de Reidel cuando el directorio decidió apartar a los dos gerentes de su confianza. La ofensiva contra su gestión se enmarca, según análisis de varios medios, en una interna dentro del gobierno y en un proceso más amplio de reconfiguración del sector nuclear. En diciembre pasado, la empresa pasó de la órbita de la Secretaría de Energía a la flamante Secretaría de Asuntos Nucleares, dependiente del Ministerio de Economía y a cargo de Federico Ramos Nápoli, quien tiene vínculos con el asesor presidencial Santiago Caputo.
La asamblea de este lunes no solo aceptó la renuncia de Reidel, sino que renovó casi por completo el directorio. Juan Martín Campos, bioquímico de la UBA, ex presidente de Dioxitek y especialista en seguridad nuclear, asumió como nuevo presidente. La vicepresidencia quedó en manos de Martín Porro, actual titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El único sobreviviente del directorio anterior es Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de las Empresas Públicas y figura cercana a Santiago Caputo, quien es descrito como un actor clave en el plan de privatizaciones del gobierno. Completan el cuerpo Diego Garde, gerente del sitio Atucha, y Javier Grinspun, de la CNEA. Además, se ratificó en el cargo de gerente general a Fernando Montserrat, un histórico de la empresa que reemplazaba de manera interina a Marcelo Famá.
La salida de Reidel se produce en un contexto donde el gobierno ha acelerado cambios en la estructura de las empresas públicas. Según se anticipó en TN, existe un plan oficial para avanzar con una privatización parcial de Nucleoeléctrica, manteniendo el 51% del paquete accionario para el Estado y vendiendo el 44% al sector privado. Ramos Nápoli, a través de X, agradeció “a la gestión del directorio saliente” y deseó “éxitos en sus próximos desafíos”. Aunque Reidel abandona la empresa, trascendió que podría continuar en su rol como asesor del presidente Milei, función que ya desempeñaba con anterioridad. Su renuncia marca un nuevo capítulo en los ajustes de la administración en áreas estratégicas, un proceso que ha generado debate y atención tanto dentro de la coalición oficialista como en sectores opositores.