En un giro sorpresivo de las negociaciones por la sucesión en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, el diputado nacional y actual presidente del consejo partidario, Máximo Kirchner, propuso que el gobernador Axel Kicillof asuma personalmente la conducción del PJ bonaerense. La idea, planteada durante la noche del jueves al círculo íntimo del líder de La Cámpora, fue presentada como el mecanismo idóneo para cerrar las internas y fortalecer la unidad, según pudo reconstruirse a partir de varias fuentes partidarias. “La mejor manera de que el presidente del partido responda a los intereses del gobernador es que esa persona sea el propio Kicillof”, argumentó Kirchner, haciendo propia una postura que el entorno del mandatario había esgrimido en las discusiones previas.
La propuesta, que tomó por desprevenido a gran parte de la dirigencia, emergió en un contexto de intensas tratativas y reuniones paralelas. Horas antes, el propio Kicillof había convocado a un almuerzo en la residencia oficial de La Plata con una docena de intendentes del conurbano y ministros de su gabinete, todos alineados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Según la nota de Infobae, entre los presentes estuvieron Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Julio Alak (La Plata) y los ministros Carlos Bianco y Gabriel Katopodis, entre otros. Aunque el hermetismo fue la norma al finalizar el encuentro, desde el espacio gobernante se dejó trascender que la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario se encontraba “cada vez más fuerte”, confirmando que, hasta ese momento, ella era el plan A para suceder a Kirchner al frente del partido.
Sin embargo, la jugada del kirchnerismo, comunicada a medios afines como Letra P y LPO, no fue recibida con beneplácito en el núcleo duro del kicillofismo. Fuentes del MDF interpretaron la sugerencia no como un gesto de desprendimiento, sino como una maniobra estratégica para condicionar al gobernador. Consideran que busca ponerlo en un lugar que nunca solicitó, con el posible objetivo de limar su proyección nacional de cara a una eventual candidatura presidencial en 2027. “Axel no debería aceptar”, afirmó en diálogo con Data Clave el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, sintetizando el malestar de un sector que ve la oferta como una forma de entorpecer los planes del mandatario. “Si no había ningún problema se lo tendrían que haber dado cuando fue gobernador”, cuestionó.
Mientras tanto, otras voces del espacio kirchnerista salieron a respaldar la continuidad del propio Máximo Kirchner. La presidenta del Instituto Cultural bonaerense, Florencia Saintout, se manifestó en ese sentido en una entrevista radial: “Queremos un peronismo transformador… Yo quiero un Kirchner”. Esta postura evidencia que, lejos de haber un acuerdo unánime, la interna mantiene su dinamismo. A ello se suma la intención de la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, referente del Movimiento Evita, de presentar su propia candidatura a la presidencia del partido, lo que añade otro factor de complejidad a la pugna.
En paralelo a las movidas políticas, la Junta Electoral del PJ bonaerense decidió modificar el cronograma partidario. Tal como publicó el medio Letra P, se resolvió extender el plazo para la presentación de avales, que vencía el 3 de febrero, hasta el domingo 8 del mismo mes, fecha que coincide con el cierre de listas. Esta prórroga alimentó especulaciones sobre un posible corrimiento también de la fecha de oficialización de candidaturas, en un proceso que además definirá autoridades en los 135 distritos municipales. La definición sobre quién conducirá el partido en la provincia, crucial para la articulación de la oposición de cara al ciclo electoral que se avecina, permanece abierta, con el gobernador manteniendo hasta el momento su respaldo a Magario y desmarcándose de la propuesta de asumir él mismo el cargo.