La interna del peronismo bonaerense atraviesa un momento de máxima tensión, con una pugna abierta entre el sector liderado por el gobernador Axel Kicillof y el núcleo duro del kirchnerismo por el control del Partido Justicialista provincial. La fractura, que se arrastra desde hace tiempo, escaló significativamente tras una reunión de verano en Villa Gesell, donde el mandatario y sus intendentes alineados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) resolvieron disputar la conducción partidaria, un espacio históricamente dominado por Cristina y Máximo Kirchner. El objetivo declarado es instalar una dirección que respalde sin fisuras la gestión de Kicillof y sirva como núcleo de un amplio frente nacional opositor al gobierno de Javier Milei.
En ese marco, el kicillofismo desplegó un operativo territorial agresivo para recolectar avales, un paso crucial de cara a la elección interna fijada para el 15 de marzo. Una de las acciones más simbólicas se registró en Lanús, distrito gobernado por el camporista Julián Álvarez, donde el concejal Ezequiel Berrueco, referente del MDF, promovió la presentación de adhesiones en unidades básicas locales. Esta estrategia, interpretada como una provocación directa, se replicó en otros municipios clave del conurbano, como Moreno, evidenciando la voluntad de desafiar la hegemonía kirchnerista en sus propios feudos. En el espacio de Kicillof sostienen que estas medidas son preventivas y buscan acumular peso para una eventual negociación.
La respuesta desde el sector cristinista no se hizo esperar, aunque se manifestó con mayor cautela en el terreno organizativo. La diputada nacional Teresa García, figura cercana a Cristina Kirchner, criticó públicamente la estrategia del MDF. “A los compañeros del Movimiento Derecho al Futuro los vemos muy apurados. Le están errando si realmente quieren jugar de esa manera”, afirmó, a la vez que negó que su sector esté instruyendo a sus referentes para armar listas propias. Esta pulseada política tuvo su correlato institucional en la postergación de la reunión de la Junta Electoral Partidaria, originalmente convocada para un martes y desplazada al miércoles siguiente debido a desacuerdos sobre la confección del padrón y la carga de nuevas afiliaciones.
Tras ese encuentro, el órgano electoral, presidido por el intendente Leonardo Nardini, procedió al visado de los padrones, los cuales fueron publicados para avanzar con el cronograma establecido. El foco de la disputa se trasladó entonces a la recolección de avales, cuyo cierre está previsto para el 3 de febrero, mientras que la presentación oficial de candidatos será el 8 del mismo mes. Según publicó el medio, un intendente con ligazón al kirchnerismo restó dramatismo al asegurar que, pese a la retórica confrontativa, “esto va a terminar con una lista ensamblada”. No obstante, desde el MDF insisten en su disposición a competir por todos los cargos, incluyendo la presidencia del Consejo del PJ bonaerense, para la cual suenan con fuerza nombres como los de la vicegobernadora Verónica Magario o el intendente de La Plata, Julio Alak.
En el fondo de esta batalla subyace una proyección política de mayor alcance. El Movimiento Derecho al Futuro no solo busca controlar el PJ provincial, sino que proyecta expandirse hacia los restantes distritos del país para conformar una coalición multicolor de fuerzas políticas, sindicales y sociales que actúe como un polo opositor coherente de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Esta ambición choca de lleno con los intereses del kirchnerismo tradicional y de La Cámpora, que ven en el ascenso de Kicillof una amenaza directa a su propia estructura de poder y a la posibilidad de rearticular una alternativa unitaria frente al avance de La Libertad Avanza. La resolución de esta interna, ya sea mediante una lista de unidad o por la vía de una elección competitiva sin precedentes recientes, definirá no solo el mapa del peronismo bonaerense, sino también las coordenadas de la oposición argentina en los próximos años.