12 Ene 2026

Guerra por Tecnópolis: una licitación exprés enfrenta al gobierno con Clarín y La Nación

Grupos económicos, medios y productoras cercanas al poder compiten por el predio estatal. El plazo de un mes para presentar proyectos por 25 años de concesión desató sospechas y una pulseada con los multimedios. Mientras, una productora vinculada a la secretaria de Karina Milei aparece con ventaja.
Guerra por Tecnópolis: una licitación exprés enfrenta al gobierno con Clarín y La Nación

El proceso de concesión del predio de Tecnópolis por 25 años, lanzado a mediados de diciembre con un plazo perentorio de apenas un mes para presentar proyectos, ha desatado una intensa puja entre algunos de los grupos económicos más poderosos del país y ha encendido las alarmas sobre una posible licitación direccionada. La urgencia del oficialismo, que estableció como fecha límite el 19 de enero, fue considerada insuficiente por varios de los interesados, quienes argumentan que es un tiempo escaso para armar una carpeta seria para un complejo de 54 hectáreas, salvo que se cuente con información anticipada. Esta premura llevó a que la unión transitoria de empresas (UTE) conformada por el Grupo Clarín y La Nación, junto a otros actores como La Rural y el empresario Diego Finkelstein, solicitara una prórroga por vía administrativa, con la posibilidad de avanzar con impugnaciones judiciales si esta no es concedida.

En el centro de la polémica se encuentra la productora Foggia Group, cuyos vínculos con el poder actual son estrechos. La empresa perteneció hasta diciembre de 2023 a Mara Gorini y Marcelo Dionisio, pareja sentimental. Con el cambio de gobierno, Gorini vendió su parte y se convirtió en la mano derecha de Karina Milei, mientras que Dionisio quedó al frente de la productora, la cual ha estado asociada en eventos con el Banco Nación. Actualmente, Gorini se alía con la familia Werthein para competir por la concesión, mientras que Dionisio está asociado con Diqui James, creador de Fuerza Bruta, a quien habría propuesto mudar su espectáculo a Tecnópolis. Según la nota del 17 de diciembre, “el gobierno tiene intenciones de confeccionar una licitación dirigida específicamente a un grupo empresario”, siendo Foggia Group el principal señalado.

El pliego de la licitación, preparado bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que hasta hace poco dirigía el ahora legislador y cercano a Karina Milei, Nicolás Pakgojz, establece que el adjudicatario asumirá el control a partir del 1 de julio de 2026. Los criterios de evaluación otorgan un peso sustancial a aspectos discrecionales, como el proyecto (40 puntos) y el plan de inversión (30 puntos), por encima del canon ofrecido (20 puntos). Fuentes del sector citadas en el primer texto señalan que “arman los pliegos a su conveniencia”, generando desconfianza sobre la transparencia del proceso. Frente a estas acusaciones, fuentes oficiales defendieron la licitación, afirmando a Tiempo que “este gobierno jamás va a direccionar una licitación porque está moralmente en contra de lo que creemos como fieles creyentes del libre mercado y la competencia”.

La disputa trasciende el mero negocio de espectáculos y revela una pulseada de poder entre el gobierno nacional y los grandes grupos mediáticos. Según la nota del 07 de enero, desde el oficialismo se acusa a la UTE de Clarín y La Nación de orquestar “operaciones” en contra de la licitación, molesta por haber perdido la preferencia en el acceso a información privilegiada. Esta tensión se enmarca en una relación históricamente conflictiva, con el presidente Javier Milei manteniendo en su perfil de Twitter una publicación que denomina a Clarín como “la gran estafa argentina”. La concesión, que implica un canon estimado en 600 mil dólares mensuales (unos 180 millones en 25 años), tiene un potencial que excede lo cultural, abriendo la puerta a desarrollos inmobiliarios comerciales, como shoppings o hoteles, tal como analiza el texto del 10 de enero.

Mientras la batalla entre titanes se desarrolla, la esencia pública del predio parece haberse evaporado hace tiempo. Javier Grosman, exdirector de Tecnópolis y mentor de los festejos del Bicentenario, ofreció una perspectiva crítica, afirmando en declaraciones a Radio 10 que “Tecnópolis ya está privatizado”. Grosman contextualizó que “privatizado no es por quién corta el ticket, sino quién genera y define la política de los espacios”, y lamentó que desde hace dos años no haya programación “desde una propuesta cultural de Estado”. En igual tenor, manifestó que “hoy en día el Estado no hace nada y por eso no trae a nadie a ver nada. Le tienen miedo a la gente en la calle, movilizada, junta y disfrutando”, graficando una filosofía de gestión que dista de la que dio origen al predio como símbolo de divulgación popular y acceso masivo a la cultura y la ciencia.