En una extensa entrevista con la cadena CNN, el presidente Javier Milei abordó diversos frentes de su gestión y proyecciones de futuro, dejando en evidencia la centralidad de su círculo íntimo en la escena política. Consultado específicamente sobre la posibilidad de que su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y pieza clave del llamado “triángulo de hierro”, sea candidata en las elecciones de 2027, el mandatario evitó cualquier descarte categórico. Para argumentar su punto, recurrió a una anécdota personal de finales de 2018, tal como publicó el medio, recordando cuando el economista Alberto Benegas Lynch (h) le preguntó si se metería en política. “Me dijo: ‘Javier, usted no se va a meter en esto, ¿no?, porque lo necesitamos en la batalla cultural'”, relató Milei, quien en ese momento le aseguró que no tenía tales planes. “Le dije: ‘No, profesor, de ninguna manera, mire dónde estoy'”, añadió. A partir de esa experiencia, el Presidente planteó que el futuro es impredecible. “Si le erré así en mi caso, ¿qué puedo decir del caso de mi hermana?”, se cuestionó, según la transcripción de la entrevista. Ante la insistencia del periodista Andrés Oppenheimer, Milei fue claro: “Lo que le estoy diciendo es que no lo sé”. Subrayó que la decisión es profundamente personal, aludiendo a los altos costos de la exposición pública, pero bromeó invitando al comunicador a preguntarle directamente a Karina en su despacho de la Casa Rosada.
En el plano económico, el mandatario se mostró triunfalista, asegurando que la inflación mayorista ya habría descendido a niveles cercanos al 24% anual. Proyectó, con un marcado optimismo, que debido al congelamiento de la base monetaria, la tasa de inflación minorista comenzaría con el número cero a partir de mediados de 2026. Este anuncio contrasta con los índices récord que heredó su gobierno. Paralelamente, defendió la caída oficial de la pobreza al 27,5%, argumentando que la mejora macroeconómica ya es una realidad palpable para millones de argentinos, una afirmación que suele ser objeto de debate entre los especialistas.
Uno de los momentos más enfáticos de la conversación giró en torno al escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que involucra a figuras de su entorno. Pese a las investigaciones judiciales en curso, Milei fue tajante al desestimar cualquier irregularidad. “En Estados Unidos ya le liberaron los fondos a Davis así que está claro que no hubo estafa, que no hubo nada”, afirmó. Sostuvo que se trataba de un mercado de alto riesgo para inversores informados y, por lo tanto, no hubo engaño. No obstante, admitió un error en términos de comunicación personal sobre el asunto, señalando: “Ese post, con todo lo que se me vino, no lo voy a volver a hacer”, en un gesto de autocrítica limitada a su exposición pública y no al fondo del caso.
Respecto a su propio destino, el Presidente dibujó un panorama alejado de cualquier ambición de perpetuación en el poder. Aseguró que, ya sea que finalice su mandato en 2027 o en 2031, su plan es retirarse por completo de la actividad política. “El día que yo termine esto tengo pensado irme a vivir a un campo solo con mis perros y dedicarme a escribir y dar conferencias”, manifestó, enfatizando que su motivación para gobernar es “la gloria” y “el bronce”, es decir, un lugar en la historia.
En materia de política exterior, Milei no escatimó en polarizar, utilizando en trece ocasiones el concepto de “socialismo” como un paraguas crítico para referirse a regímenes, líderes y políticas progresistas. Reafirmó su alineamiento incondicional con Estados Unidos, afirmando que “absolutamente” apoyaría una intervención militar en Venezuela, a la que prefirió llamar “liberación”. Desde una posición de abierto enfrentamiento, calificó al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva como “alineado con el socialismo del siglo XXI” y expresó que prefiere una solución con la familia Bolsonaro. Al presidente colombiano, Gustavo Petro, lo tildó de “mentiroso” e “ignorante”. Estas declaraciones, grabadas antes de la captura de Nicolás Maduro, profundizan la grieta en el escenario regional. Finalmente, esbozó una agenda internacional que incluye posibles viajes a China, Israel y Ucrania, matizando su retórica de campaña al afirmar que “uno puede pensar distinto y puede seguir comercializando”, en referencia al gigante asiático.